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En su ‘Piedra de Tranca’ de hoy, Marciano asegura que los “pillos se juntan, como los burros, para rascarse”. De esta manera hace referencia a los señalamientos de una presunta “embajada paralela” que manejaba negocios entre Argentina y Venezuela, así como también escribe sobre Guillermo Zuloaga, Nelson Mezerhane y Diego Arria.
Esta es la ‘Piedra de Tranca’ de hoy:
LOS PILLOS SE JUNTAN, como los burros, para rascarse. De pronto uno los ve aproximándose casi con cautela hasta que comienza la ceremonia del encuentro. El deleite de rascarse entre sí, unos a otros. Igual pasa con algunos seres humanos que practican la política. Este escribidor intuye cuando se va a producir el acercamiento entre ellos y puede dar fe de lo que sucede. Un ejemplo: En la actualidad hay todo un montaje entre la derecha argentina y la venezolana, entre medios de comunicación como El Nacional de Caracas y Clarín de Buenos Aires. El tema es la presunta existencia de una embajada paralela de la nación sureña en Venezuela, manejada no por la Cancillería sino por el ministro de Planificación, Julio De Vido. Supuestamente esa relacion clandestina sirvió para adelantar negociados turbios y para que funcionarios argentinos les cobraran comisiones a empresarios sureños. ¿Quiénes montan la olla y promueven el escándalo? Ante todo una oposición argentina que, como la venezolana, no levanta vuelo, carece de iniciativas políticas y esta súper dividida. Luego, un diario, Clarín, cuya propietaria, la señora Ernestina Herrera, afronta un grave problema. Las investigaciones que adelanta la justicia argentina prácticamente tienen esclarecido el caso de la adopción por ella de dos niños que habrían sido arrebatados a madres en prisión -las asesinaron y luego desaparecieron los cadáveres- durante la dictadura militar. La dueña de Clarín achaca la delicada situación por la que atraviesa a maniobras de los Kirchner, y ha emprendido una feroz campaña contra el gobierno de Cristina y de paso contra Chávez. Instrumento de esa maniobra es el ex embajador argentino en Caracas, Eduardo Sadous, personaje mohosito, elusivo, con fama de coimero, que es utilizado por la oposición política y mediática para cuestionar al Gobierno argentino y enlodar al venezolano y así arruinar la excelente relación que existe entre ambas naciones. Los pillos se juntan para rascarse, no importa la distancia.
-II-
UN PILLO ENCUENTRA rápidamente a otro pillo. Es lo que ocurre con el dúo Zuloaga-Mezerhane. El primero manejó a su antojo las acciones del difunto Luis Teófilo Núñez en Globovisión y no le rinde cuentas a nadie de ese 25%. El segundo, con un 25% en el canal, actuó como le dio la gana y ahora tiene comprometida esa participación debido a la intervención de su banco, el Federal. Lo que revela la intervención es un caos, que confirma que hubo negligencia por parte de los organismos competentes a la hora de ejercer control. El hueco es de mil doscientos millones de dólares y, por supuesto, que Mezerhani tiene que responder con su patrimonio: yates, casas, apartamentos, edificios, terrenos, hoteles y las acciones en Globovisión. Pero él, al igual que Zuloaga, que está entrampado con la justicia por varios delitos comunes, alega que el problema no es porque quebró el banco -como Zuloaga delinquió acaparando y especulando con vehículos- sino por razones políticas. Típica reacción de choros. O de pillos.
OTRO CASO, NO DE UN PILLO sino de un LADRON de marca mayor, es Diego Arria. En cualquier país donde funcione la justicia estaría preso. Pero en Venezuela no y hasta se da el lujo de pontificar sobre moral. Este personaje implicado en compraventas ilegales de tierras, en importar autobuses chimbos y muchas otras fechorías, se permite decir que espera a Chávez en La Haya. Cualquiera podría responderle que a él lo esperan en El Rodeo.-
Pillos
Marciano
Diario Vea
28-6-2010
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